jueves, 14 de enero de 2016

LAS PALABRAS PROTOCOLARÍAMENTE BONITAS, POR SÍ SOLAS NO SALVAN VIDAS, LEGISLAR Y EDUCAR SÍ.

Comunicado de la Asociación de Mujeres “María de Padilla” ante los últimos asesinatos de mujeres por violencia de género. 

La violencia de género va más allá de las clases sociales, ideologías, credos… la violencia de género impregna cada capa de esta sociedad enferma de desigualdad. Sigue golpeando sobre las mujeres como un martillo pilón. Las instituciones y poderes públicos, pasivos; más parecen espectadores que actores y administradores de soluciones.

El machismo se abre camino a machetazos sobre los cuerpos de mujeres golpeados una y otra vez hasta robarles el aliento y la vida.

El asesinato de Isabel Ana Cebrían en Quintanar de la Orden (Toledo) viene a confirmar, una vez más, todo esto. El marido lo disfrazó de robo, robo fue, pero de vida y hurto de futuro.

El dolor, también, es desigual, porque si fueran hombres los asesinados, esto sería una “seria cuestión de estado”; pero las mujeres no somos “cuestión de estado”, como antaño fuimos “seres sin alma”. Hoy el estado nos ha abandonado a nuestra suerte, que no es otra que la desgracia de cada día: el asesinato sistemático de mujeres por violencia de género.

En este país moderno y avanzado la vida de una mujer vale poco o nada, su asesinato le sale “casi” gratuito al homicida.

Queremos hacer nuestras las palabras de Miguel Lorente cuando dice que “el problema que no quieren ver muchos es que la violencia de género es llevada a cabo por los hombres contra las mujeres a partir de referencias culturales que, ¡oh, casualidad!, parten del patriarcado o machismo que decide lo que es normal y aceptable y lo que no lo es” (Churras, merinas y machismo. Miguel Lorente).

Además estamos de acuerdo cuando afirma que “lo que no está tan claro es por qué no se actúa de forma decidida frente a todo este machismo que antecede y continua a la violencia de género”.

Queremos denunciar, una vez más, toda esta ignominia. Una muerte tras otra nos negamos a que se termine por “normalizar”, como si se tratara de una burda epidemia.   En este país las mujeres estamos sufriendo un Feminicidio, ya es hora ponernos a trabajar para pararlo, las palabras protocolariamente bonitas por sí solas no salvan vidas, legislar y educar sí.

¡Ni una menos!

¡Basta Ya!

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