lunes, 14 de septiembre de 2015

Campaña de inicio de curso,Organízate en la universidad.

El gran capital ha puesto su mirada en uno de los derechos inalienables de la clase obrera y capas populares en general: el derecho a una educación superior pública, laica, gratuita y de calidad. Esa mirada ha puesto a la institución universitaria en su punto de mira, haciendo todo lo posible por conseguir la mercantilización de la universidad.
Bajo el capitalismo, el papel de la Universidad en la sociedad siempre ha sido esencialmente el de un medio de producción de hegemonía, con el que poder mantener la división social y sexual del trabajo a fin de mantener la contradicción capital-trabajo. Actualmente, y tras encontrarnos en una crisis orgánica de régimen, el papel de controlarlo se ha vuelto cada vez más importante y necesario por las clases dominantes. Esto se puede ver en las consecutivas reformas universitarias llevadas a cabo por lo diferentes gobiernos del Estado español. Un análisis superficial, el cual nos dan en los grandes medios de comunicación, es que como la reforma del gobierno anterior es algo que va en contra de mi ideología, lo cambio bajo un determinado pretexto. Sin embargo, hay un patrón común en todo ello: vincular al gran capital y la universidad.
Sin embargo, ningún gobierno se había atrevido a hacer una reforma que atacase radicalmente la Universidad hasta que el ministro Ángel Gabilondo comenzó con la implantación del “Plan Bolonia”. Este fue impuesto por las grandes multinacionales europeas y por ende, de las españolas. A pesar de ello, este plan no era el objetivo, sino que el fin se encontraba en el “Modelo 3+2”, aprobado este año. Con todo ello, se ha conseguido que las empresas del Ibex 35 se entrometan en la educación superior, consiguiendo una educación clasista ya que solo podrán acceder al máster el estudiantado con un nivel económico alto, con una baja calidad ya que los contenidos van dirigidos por las empresas que financien una determinada universidad, viéndose en la UCLM con Enresa y en consecuencia de todo ello, dejando de ser una Universidad pública, sino una Universidad mercantilizada.
Por todo ello, es necesario construir un poder popular organizado, movilizado y visible en la calle en defensa de la Educación Pública y, a partir del cual, se pueda forzar y pedir que se desarrolle un proceso constituyente en el que, además de muchas otras cuestiones, podamos decidir qué modelo de Educación Universitaria queremos, ya que como dijo K. Marx “necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”.

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