viernes, 20 de septiembre de 2013

Ni expulsiones por no pagar, ni hipotecas para estudiar

Debido a la crisis capitalista el gobierno español viene imponiendo una estrategia de austeridad que hace de la universidad un instrumento de los monopolios para recomponer su ciclo de acumulación y para adaptar a la clase trabajadora en formación a unas condiciones estructurales de paro y precariedad mediante la descualificación académica o directamente mediante la expulsión del sistema educativo.

La brutal subida de tasas universitarias (hasta el 100% en algunos territorios), sumado a las restricciones en la política de becas ha generado consecuencias sociales dramáticas sobre las que volveremos más adelante. También una estrategia de endeudamiento estudiantil que lleva a propuestas de generalizar las becas-préstamo a todos los niveles, con el riesgo de generar una burbuja de deuda estudiantil para saciar los intereses del capital financiero.
Debido a la subida de tasas y a los recortes en becas presentes y futuros –este curso 35.000 estudiantes perdieron su beca y con la política que ha propuesto el gobierno para el próximo curso pueden ser hasta 85.000– se generaliza el fenómeno del estudiantado que no puede pagar su matrícula universitaria.
Este hecho está produciendo un aumento considerable de los “desahucios estudiantiles”, de los estudiantes que son excluidos de la universidad por motivos económicos.
Más de 30000 son los estudiantes en riesgo de expulsión. Es una manera para el capitalismo de deshacerse de la mano de obra sobrante en una situación laboral de paro y precariedad.
Frente a planteamientos maximalistas que de facto rehuyen afrontar las problemáticas concretas que sufre la comunidad universitaria, es necesario poner en valor las victorias parciales conseguidas cuya importancia de cara a fuera radica en su capacidad de sumar a los conflictos a más sectores de la comunidad educativa, con vistas a construir movilizaciones sociales amplias por la educación pública.
Sin embargo, desde la Juventud Comunista consideramos que es necesario incrementar el carácter social de la lucha por la educación pública, implicando al resto de movimientos sociales que luchan por los servicios públicos y los derechos sociales, así como remarcando el carácter anticapitalista de la lucha por una universidad para todas que pasa actualmente por la lucha general por la democracia y los derechos de la clase obrera, por la superación del actual régimen construido para sostener los intereses de los monopolios.
Nuestras condiciones como estudiantes van a empeorar por los efectos que tienen las medidas en educación ya señaladas, a lo que se une una más que probable reforma del sistema universitario, nuevas subidas de tasas, la aprobación de la LOMCE en el Parlamento, etc.
El actual gobierno del Partido Popular, siguiendo el ejemplo del Partido Socia- lista cuando gobernaba, no responde a los intereses de la ciudadanía sino a los mandatos de la troika y la UE.
Las demandas que exigen una universidad pública al servicio de las mayorías son incompatibles con un régimen que no puede institucionalizar ninguna reivindicación sin sustanciales transformaciones en su estructura, y por ello el gobierno que ha vendido la soberanía de los ciudadanos a la Troika y los monopolios es incompatible con una educación pública para todas y todos.
Por ello la Juventud Comunista llama al conjunto de estudiantes universitarios a organizarse contra los ataques del capital, a reclamar una universidad accesible para la clase trabajadora, a decir bien alto que ni toleraremos expulsiones por no poder pagar precios abusivos ni nos hipotecaremos para poder seguir estudiando.

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