jueves, 27 de junio de 2013

Frente a sus recortes, orgullo es protesta

La situación de los colectivos LGTBi en el actual contexto de crisis merece especial atención. Los logros conseguidos durante décadas de incesante lucha se ven amenazados ante las políticas neoliberales de los distintos gobiernos de los últimos años.

Esta coyuntura hace necesario seguir defendiendo los derechos tales como la despatologización de las identidades trans y de la intersexualidad, la lucha contra el acoso LGTBIfóbico en el ámbito escolar y laboral, la prevención del VIH, la defensa de unos servicios sociales que garanticen a lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales los mismos derechos que a cualquier otra persona. Porque frente a sus recortes, orgullo es protesta.

Los actuales recortes han contribuido a la eliminación de la financiación pública de proyectos de investigación médica sobre el VIH/Sida. Asimismo, esta situación no solo afecta a la investigación y desarrollo sobre la enfermedad, sino también a su prevención y diagnóstico precoz, limitándose a una atención ridícula y deplorable. Frente a esto, orgullo es protesta, porque la salud es un bien de todas y de todos.

Los recortes también están dificultando el acceso a otros servicios específicos que necesitan las transmaribibolleras, especialmente en Servicios Sociales, cuyo problema significará una exclusión más marcada de determinados colectivos, entre ellos, lesbianas y transexuales

No podemos quedarnos pasivas ante la reducción y la privatización de los servicios públicos, tan necesarios para el desarrollo de la ciudadanía. Desde la Juventud Comunista exigimos:
  1. El cese de la privatización del sistema educativo y sanitario, pues dificulta el acceso a los servicios específicos que necesitan las transmaribibolleras.
  2. La inmediata despatologización de las identidades trans e intersex, porque su consideración patológica  implica la obligación de ceñirse a unos ideales de género.
Hacemos un llamamiento a la rebelión hacia los discursos andrógenos, patriarcales y homófobos establecidos, reivindicar el orgullo de clase, anticapitalista, que se oponga a la mercantilización de los cuerpos y de las sexualidades. No nos oponemos a las posibles celebraciones festivas, pero debemos estar más indignadas que nunca a la hora de salir a las calles y romper con lo establecido por un sistema que no deja de oprimirnos, explotarnos y robarnos. Exigimos un orgullo no instrumentalizado por los intereses empresariales, porque creemos que los derechos de la comunidad LGTBi no son un negocio lucrativo. En definitiva, un orgullo rebelde e inconformista, porque...
...frente a sus recortes, orgullo es protesta.

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