sábado, 20 de abril de 2013

50 aniversario del asesinato de Julián Grimau. Manifiesto por la anulación de los juicios y sentencias franquistas



Foto: Un día como hoy hace 50 años, tras varios meses de detención en las que sufrió innumerables torturas sin que delatase a sus camaradas, era sometido a un consejo de guerra, Julian Grimau, encargado de la reorganización clandestina del PCE.

Fue condenado a muerte en la misma sesión, tras un proceso absolutamente irregular, sin asidero legal inclusive con las leyes franquistas, por sus actuaciones durante la guerra civil.

Ni siquiera la intensa campaña internacional por su libertad logro al gobierno franquista, ni el casi 1 millón de cartas, ni la presión de Jruchev, Kennedy, o el mismo Papa, pues el fascismo necesitaba dar ejemplo y atemorizar al movimiento obrero, a las luchas estudiantiles y a cualquier conato de oposición al régimen franquista.

En su lógica cruel y antipopular siguieron adelante, fusilando al héroe días después.

La respuesta de la solidaridad internacional, con movilizaciones en decenas de países y el recuerdo perenne que Julian Grimau ha dejado en el movimiento obrero internacional, confirma que a los comunistas no se les mata, se les siembra. 

 El 20 de abril de 1963, el dirigente comunista Julián Grimau es asesinado por un pelotón de fusilamiento, 27 descargas de fusiles (y dos tiros de gracia) acababan con su vida. Había sido detenido a finales de 1962, sufrió graves lesiones durante los interrogatorios al ser lanzado esposado por la ventana de la comisaría. Tras un juicio militar es condenado a muerte y fusilado en Madrid. Su causa se convierte en un símbolo contra el franquismo. El Partido Comunista extendió las protestas por todo el mundo pero Franco no cedió ante las presiones internacionales que llegaron de múltiples instancias, desde el papa Juan XXIII hasta el líder soviético Nikita Kruschev. El ministro de Información era Manuel Fraga Iribarne. 
 
 
Hace 50 años los comunistas y todos los colectivos y personas que luchábamos por la libertad en nuestro país, vivimos un duro golpe con la detención, farsa judicial y asesinato de Julián Grimau. Durante el régimen del general Franco fueron muchas las sentencias judiciales dictadas con irregularidades de forma y contenido, llevando a sentencias de pena máxima a un importante número de españoles que si hubieran tenido una correcta aplicación de las leyes vigentes no hubieran sido condenadas a esta pena, sino a penas menores de cárcel, o incluso a su absolución. En esos años, luchar contra el franquismo, por la libertad y la democracia, estaba castigado con la prisión y la muerte, motivos suficientes para no olvidar aquellas luchas y de honrar la memoria de los que, como Julián Grimau, lucharon para acabar con tan sanguinario régimen.

Hace 50 años que los hombres y las mujeres que soñaban un país en democracia, se unieron en torno a una farsa judicial, para defender juntos, desde la unidad, con la ilusión de la victoria, la liberación de Julián Grimau, tanto en el interior como en el exterior. Cumplida la sentencia, la opinión pública extranjera comprobó en nuestro país la inexistencia de un Estado de derecho, mientras el franquismo vendía el desarrollismo, la apertura y los 25 años de paz. La guerra civil no había terminado para los gobernantes ni para los jueces: a Grimau se le aplicaron leyes e incluso bandos de guerra para poder llevarlo al paredón. No fue el único, lamentablemente.

Hoy, cuando el sistema aprieta a los mismos, a los trabajadores y mayorías sociales, cuando se recrudece la represión en las calles y las políticas de ajuste se llevan por delante derechos conquistados mediante la lucha, hoy, debemos volver la vista para reclamar la unidad de la clase trabajadora y de las mayorías sociales frente a la corrupción, frente a los ataques vividos, frente a un sistema que pretende mantener el olvido de nuestras luchas, la desmemoria como instrumento de dominación.

Recordar a Julián Grimau, ejemplo de una lucha antifascista y continuada desde el interior, no sólo es honrar su memoria, es luchar por la libertad, por la democracia, por los derechos de la clase trabajadora.

Por la anulación de todos los juicios y sentencias de los tribunales franquistas.

VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN

Si deseas sumarte al manifiesto y enviarnos tu adhesión para el reconocimiento de Julián Grimau y anulación de las sentencias de los tribunales franquistas puedes hacerlo en el siguiente enlace  http://grimau.freens.org/ 

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