martes, 25 de octubre de 2011

Comunicado de la UJCE Y Gazte Komunistak ante el cese definitivo de la actividad armada de ETA


La Juventud Comunista considera una buena noticia el anuncio realizado por ETA del “cese definitivo de la actividad armada”, una reivindicación que exigían cada vez más sectores del pueblo vasco y que, entendemos, se debería haber producido hace ya mucho tiempo. De la misma manera, apostamos porque esta declaración sea a su vez el comienzo de una nueva etapa en la que se ponga fin a toda violencia generada del conflicto.

Así pues, creemos que esta situación ha sido una conquista del pueblo vasco en su conjunto y no la victoria de unos sobre otros. No se pondrá fin al conflicto hasta que se abra un marco democrático que permita al pueblo vasco, sin chantajes, elegir libremente su futuro.

Somos conscientes de que la actividad armada de ETA, que durante tantos años ha manchado de sangre y dolor la vida de muchas personas por el mero hecho de pensar distinto, ha supuesto un obstáculo para llevar a cabo la autodeterminación del pueblo vasco sin imposiciones. Pero no es menos cierto que el papel que ha jugado el Estado español ha sido igualmente destructivo a través de una política de represión, ilegalización de partidos, dispersión de presos, torturas, encarcelación por motivaciones meramente políticas, etc.

Tratar de analizar como un triunfo del “Estado de Derecho” este paso hacia la normalización política en Euskadi es simplemente ridículo.

Ahora es tiempo de la acción política, de la búsqueda de una propuesta nacional de clase e integradora que supere las posturas que, directa o indirectamente, propugnen la confrontación entre sentimientos o identidades de pertenencia. El estatus nacional de Euskadi debe ser un fiel reflejo de la voluntad de sus habitantes, ya que el enrocamiento identitario sólo llevaría a la imposición de una mitad sobre la otra.

Esta unidad es de vital importancia para la clase trabajadora, ya que para la burguesía española y vasca el conflicto nacional ha sido siempre una herramienta útil para la división y confrontación de los trabajadores/as vascos/as, así como una un tema electoral recurrente para ganar votos en base a las diferentes sensibilidades nacionales. Para ello, nuestra propuesta sigue siendo la República federal solidaria como vía al Socialismo y el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos.

El pasado 20 de octubre comenzó una nueva etapa en Euskadi con el cese de la lucha armada. Ahora, sin ETA, es necesario avanzar en la normalización democrática si se quieren dar pasos a la convivencia: se deberán liberar a los presos políticos, acabar con la política penitenciaria de dispersión, eliminar la Ley de Partidos, etc. Lo contrario sería poner trabas a una oportunidad histórica para el final del conflicto.

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